martes, 10 de junio de 2008

Entrenamiento: de La Luisiana (Sevilla) a Córdoba

Vídeo 1:



Vídeo 2:



Distancia Total: 108.70 Km.

Tiempo total pedaleo: 5: 32: 27.69

Velocidad Media: 18.6 km/h.

Velocidad Máxima: 59,9 km/h

Calorías totales: 3874 cal.

Ascenso total: 617 metros

Aprovechando que estoy en mi pueblo pasando el fin de semana para ver a mis padres, programo con mi hermano una ruta en principio muy corta porque está saliendo de una lesión y no quiere forzar demasiado. 38 km por la antigua vía del tren: Sevilla…. Córdoba, convertida en Vía Verde para llegar a la vecina ciudad de Ecija y vuelta para La Luisiana.






Salimos a las 10 de la mañana esperando la incorporación de otros componentes. Al final los dos solos iniciamos la marcha hacia la “ciudad de la Torres” (Ecija). Por el camino nos encontramos a gente conocida: Mi primo Antonio o el veterano ciclista del “Clud Ciclista Ciudad del Sol” Manolo “El carpintero”. Tras sendas paradas para saludos llegamos a Ecija con la idea de continuar hasta una antigua casa de peones de Renfe: “Navalagruya”.






Por el puente de hierro que cruza el río Genil decimos adios a la ciudad Astigitana iniciando un ascenso. A ambos lados del camino: la campiña sevillana con sus campos de girasoles y cereales. En muchos tramos aún conserva en sus márgenes la vegetación original de la época del tren: lentiscos, jaras, cañaverales abrazan la senda resistiendo al paso del tiempo. Nos detenemos en uno de los muchos puentes que forman parte de la vía verde, hacemos fotos del entorno.

-¡Qué fácil resulta imaginar a uno de tantos trenes de vapor que con su lento caminar, circularon por estos lugares.!. : - ¡Oh puente mío! ¿Si pudieras hablar? ¿Cuántas historias de vida podrías contar?.












Ya en la provincia de Córdoba nuestra vía férrea se encuentra con la modernidad del AVE: -Cada vez que pasa un tren Ave por esta zona seguro que le hace un guiño cariñoso y un pensamiento: ¡Gracias! ¡Sin ti no hubiera nacido!.




En el pueblo de Las Pinedas hicimos una parada para reponer las fuerzas, habíamos decidido continuar hasta Córdoba. Mi hermano Jose esta muy fuerte y ya no se acuerda de la lesión.




Las Pinedas, La Carlota Chica, Fuencubierta, Guadalcazar, pueblos hermanos unidos por la misma sangre de la Vía del tren nos dan compañía y descanso hasta llegar al último obstáculo antes de llegar a nuestro destino, un tunel de más de 500 metros. Todo se vuelve oscuro, pedaleamos a tientas Jose graba todo el recorrido. Poco a poco se hace la luz y de nuevo salimos hacia el tramo final. A lo lejos ya se divisa Córdoba. ¡Por fín hemos llegado al Km 0 de la vía del tren!.

Es la hora de la comida, buscamos un restaurante en la entrada de Córdoba:

¡Están todos cerrados! ¡Están de Feria! ¡igual que en la etapa de Sanlucar de Barrameda!.

Menos mal que dimos con un Macdonall y terminamos comiendo hamburguesas. En la comida valoramos si volver tras nuestros pasos o coger un tren hasta Palma del Río y desde allí dos hora más en bici hasta La Luisiana.








Nos decidimos por esta última opción. Entramos en el corazón de Córdoba pasando por el río Guadalquivir hasta llegar a la estación el ferrocarril que majestuosa y moderna se muestra como signo de evolución frente a la milenaria Córdoba. En su interior un continuo fluir de pasajeros inundaba todos sus rincones, nada que ver con esas pequeñas estaciones de hace más de 50 años en dónde el tiempo parecía detenerse. Nuestro tren estaba estacionado en la vía 5, para no molestar a los pasajeros nos colocamos en el último vagón esperando su salida.




A las cinco y media ya estábamos en Palma. Parte del camino hasta La Luisiana lo hicimos acompañado de un ciclista: Juan “el Pollo”, conversando llegamos a Cañada del Rosal, nos despedimos de Juan con unas fotos y nos marchamos para casa.








domingo, 1 de junio de 2008

Entrenamiento: De Sevilla a Sanlucar de Barrameda acompañando al Guadalquivir.



Recorrido: Sevilla…Sanlucar Barrameda , Bajo de Guía,…Venta El Menuito ( Chipiona).

Tiempo total pedaleo.- 7 h. 49´ 36’’
Kilómetros.- 110´62
Velocidad máxima.- 23,8 km/h
Velocidad media.- 14´1 km/h
Calorías consumidas.- 3000
Altura máxima.- 279 metros.

Materiales: En el siguiente vínculo se encuentran los mapas, hojas de rutas y los tracks para el gps :

http://www.esnips.com/web/rutasenbici?docsPage=5#files



24 de Mayo del 2008.

Mi primer recorrido con alforjas y con más de 100 kilómetros .

Llegué al piso de mi familia en Sevilla (Triana) el viernes 23 de mayo por la noche con la intención de salir al alba hacia Sanlucar de Barrameda. El día amenazaba lluvia por lo que después de dejar la bici, las alforjas, de comprar agua y algo de comida para hacer unos bocadillos, me marché para adquirir un chubasquero en una tienda de deportes. A las 9 de la noche empezó a llover con tanta fuerza que me asustó, llegando a pensar en la suspensión del recorrido. A media noche seguía lloviendo copiosamente, tenía preparada la bicicleta con las alforjas y con todos los mapas y hojas de rutas. Cundió el desánimo y me fui a la cama pensando en volver la semana siguiente para hacer la etapa.



Sonó el despertador a las seis de la mañana, me asomé por la ventana comprobando que la lluvia había parado, el asfalto estaba seco. Amanece en Triana, el día está despejado, sin pensarlo dos veces me preparé y a las 7´20 de la mañana ya estaba pedaleando por las calles de Sevilla.



Muy contento y sin imaginar lo que me esperaba llego hasta la parte baja del puente del Quinto Centenario. Inicio recorrido por camino de “albero” (Tierra que absorbe muy bien el agua) buscando el cauce del río “Guadaira”. Tengo que pasar por varios túneles para salvar la vía del tren y la autovía de Sevilla a Cádiz, en este punto surge la primera sorpresa del día: ¡Están anegados de agua y barro!. ¡No tengo otra solución!, cambio al plato más pequeño y lo cruzo sin ningún problema.



Continúo paralelo al río por un carril bici también de albero.



Cerca del pueblo de Coria del Río cruzo al otro margen del río entrando en un nuevo camino mucho más ancho. A los cien metros me quedé clavado en el lodo, me bajo de la bici para realizar el tramo a pié, son cinco kilómetros de barro que se hacen eternos. Avanzo muy lentamente como puedo, aprovechando la vegetación que hay en los márgenes del camino. Me pesan los pies y la bici. A duras penas llego a una carretera con un retraso de una hora sobre el tiempo estimado.
Limpio la bici, los pedales y mis zapatillas, continuando el recorrido por una zona de campos de arroz, la vía se termina empezando un nuevo sendero de “albero” que me lleva a la carretera del “práctico” que discurre paralela al río Guadalquir. Por asfalto pedaleo por una zona de canales en dónde el agua es la protagonista, me cruzo con varios pescadores apostados en el margen de la carretera probando suerte con sus artes de pesca. Converso con ellos indicándome que voy por el camino correcto para llegar a la Venta (Bar) donde tengo previsto detenerme para descansar, reponer fuerzas y limpiar las calas de lo pedales, el barro acumulado me impide poder anclar las zapatillas.



Después del merecido descanso y repuestas las fuerzas con un par de bocadillos y coca – colas continúo mi pedaleo hasta llegar al parque natural de “las Señuelas” por una zona de eucaliptos y siempre con el río Guadalquivir acompañándome. Disfruto de la vegetación, del agua y de los animales que habitan en la zona (cigueñas, aves rapaces, garzas et..) ¡Todo un espectáculo!.








Se acaban los eucaliptos, justo al final otra venta nos presenta el último trayecto del día. Interminables rectas hacen su presentación y el temible viento en contra añade un elemento más de complicación al día. ¡ No puedo avanzar a más de 9 km /h!



¡Por fin! A lo lejos se divisa una masa forestal “los pinares de Algaida”, giro 90 grados y en 500 metros me desvío para adentrarme en el pinar. Cuatro kilómetros más y ya estoy en Algaida y Sanlucar de Barrameda. Son las cinco de la tarde, dos horas de retraso sobe el horario estimado.





Sanlucar de Barrameda está en fiestas: “Feria de la manzanilla” el entramado de calles me lleva al “bajo de Guía”, destino final. Después de la fotos reglamentarias busco un bar para comer algo caliente, me apetece un buen plato de pescado frito con unas buenas cervezas. Es imposible por la cantidad de gente que hay, está todo colapsado. Me interno en el recinto ferial para realizar algunas fotografías saliendo de la ciudad con la intención de comer en la “Venta el Menuito” muy cerca de Chipiona.





Cuando llego a la Venta “El Menuito” también está cerrada. ¡Uffffff! Al final llamo a Isa para que me recoja dando por finalizado el día. Son las seis de la tarde y llevo más de 110 kilómetros en mis piernas.

miércoles, 21 de mayo de 2008

Mi taller de reparaciones :

Vídeo: Montando el transportín a mi Bpro :



Si disponer de una buena bicicleta para hacer el "Camino de Santiago" es importante, tener un taller de reparaciones y puesta a punto de confianza es fundamental para prevenir cualquier incidencia mecánica que se nos pueda presentar.
Mi ignorancia sobre los talleres de la zona me llevó a buscar información en internet y compañeros de trabajo. Visité varios establecimientos pero mis experiencias no fueron todo lo positivo que esperaba. Al menos los primeros ajustes de la bicicleta se hicieron y pude hacer la primera salida por el campo.
En los caminos cercanos a Rota, el cambio se desajustó de tal manera que resultaba muy molesto continuar la marcha. En la ciudad pregunté por un establecimiento de reparación de bicicletas. Me recomiendan "Taller Antonio". En visitas posteriores se consolida la idea de una tienda profesional, seria y muy recomendable para todos los aficionados a la bicicleta.

De forma casual encuentro un centro de confianza donde poner a punto mi Bpro.

lunes, 19 de mayo de 2008

Entrenamiento 3: Ruta de la manzanilla y el moscatel.

Vídeo de la etapa:


Entrenamiento:” Ruta de la Manzanilla y el Moscatel”: El Puerto de Santa María, Sanlucar, Chipiona, El Puerto de Santa María.


Tiempo total: 4:37:47,58
Kilómetros: 78´8
Velocidad media: 16´4 km/h
Velocidad máxima: 51´7 km/h
Calorías: 2687
Ascenso total.- 378 m.


Con el día amenazando lluvia empiezo la etapa a las 8 de la mañana. Bien protegido del agua y del frío comienzo con mucha tranquilidad por la “Carretera de la Base” en dirección a Rota. A pocos kilómetros ya estoy por una vía pecuaria asfaltada que se extiende paralela a la carretera.



Intencionadamente me paso el desvío que tengo que coger para ir al encuentro del desayuno en una “Venta” muy cerca de Rota. Como siempre un buen vaso de Cola-Cao y una tostada de Pan con aceite de oliva virgen me darán las fuerzas necesarias para afrontar el día.
Hoy quiero hacer una ruta que me llevará a Sanlucar de Barrameda y Chipiona, cuna del vino “Manzanilla” y del vino “Moscatel”.



Comienzo la marcha volviendo sobre mis pasos hasta encontrar otro vía pecuaria asfaltada sin señalización, sólo un cartel indicando “Viveros Céspedes”. Transito por una zona de huertas y pequeñas parcelas de regadío hasta llegar a las Vides, surgen campos enormes de viñedos, perfectamente ordenados, trazando líneas rectas que se pierden en el horizonte en dirección a la Mar.



Mar, viento y uvas crean el microclima único en el mundo que da origen a tan preciados caldos: “Vino Manzanilla”, “Vino Moscatel”.

Por el camino me uno a dos “compañeros de fatigas que me encuentro muy cerca de Sanlucar de Barrameda. Sin darnos cuenta, tenemos la ciudad a la vista. Me despido de mis acompañantes y continúo hasta el corazón de la Villa: Barrio Bajo, Plaza del Cabildo, la Calzada y el Bajo Guía donde el Río Betis (Río Gualdalquivir) abraza al Océano Atlántico. Al otro lado del río, El Coto de Doñana y en la arena de la playa barcazas transportando a Carretas rezagadas que se dirigen en peregrinación hacía la ermita de la Virgen del Rocío.







Reanudo la marcha disfrutando del Paseo Marítimo, al final del mismo una carretera me llevará a la playa de la “Jara”, circulando por urbanizaciones. Casas residenciales del siglo XVIII se mezclan con edificaciones nuevas, todas miran al mar como símbolo del descanso veraniego. En un cruce me detengo: Al frente un camino, a la derecha e izquierda una carretera muy estrecha, a un lado la venta “El Menuito” . ¿ Por dónde voy?, lo mejor es preguntar. Me indican el Camino, “vía verde” del antiguo ferrocarril que unía ambas ciudades. Accedo a Chipiona por su puerto pesquero, enseguida aparece el monumento a su artista más internacional: Rocío Jurado.



Después de la obligada fotografía me interno en el centro del pueblo: Plaza del Ayuntamiento, calle “Sierpes”. En la playa de la Cruz del Mar me quedo observando "los Corrales" (construcción de rocas que al subir la marea queda cubierta por el mar, con la bajamar queda muy poca agua, los peces y crustáceos quedan atrapados en pequeñas lagunas de agua, momento que es aprovechado por los pescadores de la zona para realizar sus pequeñas capturas.





Continuo por el paseo marítimo de Chipiona en dirección a su faro. Con sus 70 metros de altura, sirve de guía a los barcos que se disponen a entrar o salir del Río Guadalquivir.



Recuerdo los días de verano que pasaba pescando al lado del faro. Me fluyen recuerdos y sentimientos de los días estivales en el pueblo: El mercado con sus puestos de pescados, el sonido de cascabeles que los coches de caballos hacían al pasar por mi casa, las tapas en el "Bar de Quino" etc..
¡Julio! ¡despierta!, ya estás en la Playa de Nuestra Sra. de Regla, al fondo el Santuario de la Virgen de Regla, patrona de la Ciudad.



Prosigo mi camino en dirección a Rota y al Puerto de Santa María. Al salir de Chipiona en un pinar cerca de "la playa de las tres Piedras", me detengo para reponer fuerzas. Un enorme bocadillo de filetes de lomo de cerdo y dos Coca Colas reponen mis fuerzas.



Por el Pinar llego a la "Vía Verde que une las ciudades de Rota - Chipiona y Sanlucar de Barrameda. Disfrutando del paisaje llego hasta la urbanización de "Costa Ballena" y desde allí por caminos hasta mi casa en el Puerto de Santa María con el tiempo justo de darme una buena ducha y salir a comer con la familia de Isa.









martes, 6 de mayo de 2008

Entrenamiento 2: El Carrascalejo (Mérida)....Cáceres

Video resumen de etapa:


El Carrascalejo…Aljucén….Alcuéscar…Albalá..Casas de San Antonio..Aldea del Cano…Valdesalor…Cáceres.


Kilómetros.- 81.8

Tiempo total.- 5:57:13,63

Velocidad Máxima.- 40.6 km/h

Velocidad Media.- 12.7 km/h

Altura Máxima.- 515 m.

Calorías consumidas.- 2899

Aprovechando el Puente del 1 de Mayo me marcho al pueblo, El Carrascalejo (Mérida) para pasar unos días de descanso. Me acompaña mi Bpro. porque quiero hacer una etapa de entrenamiento en el mismo Camino de la Ruta de la Plata. El viernes 2 de Mayo es el día elegido para realizar el trayecto desde El Carrascalejo hasta Cáceres:

Suena el despertador a las siete de la mañana. Con mucho cuidado para no despertar a todo el mundo, me preparo y salgo con mi “bici” dispuesto a comenzar el recorrido. En la calle aún no ha salido el sol, hace frío. En la plaza del pueblo termino de ajustarlo todo: casco, guantes, gafas, etc.. Empiezo a pedalear. Cuando salgo de El Carrascalejo una vista atrás para hacer la primera foto: “Amanecer en el Carrascalejo”.




Llego a Aljucén, quiero desayunar en el bar de la plaza principal, es el único que hay en el pueblo, al llegar me encuentro con la sorpresa de que está cerrado. Media vuelta y rumbo a Alcuescar , 20 kilómetros me faltan para encontrarme con la deseada tostada de “Cachuela” y un gran vaso de “Cola Cao”.
Me conformo con una barra energética de cereales y frutas y me adentro en el parque natural de Cornalvo, rodeado de Alcornocales, encinas, quejigos, jaras, lavandas. El camino discurre por una zona impresionantemente bella, de un gran valor biológico.



En un cruce de caminos me encuentro con un gran rebaño de ovejas y un mastín enorme. Me paro en seco bajando de la bicicleta donde está el cubo de granito que va señalizando todo el camino. Cometo el primer error del día, error del principiante. Si el Cubo de señalización está a la izquierda del camino tengo que coger la dirección contraria, es decir el camino de la derecha. Me equivoqué y elegí la senda de la izquierda justo donde está apostado el Mastín. Andando y con mucho cuidado pasé por delante del perro sin ningún problema, al avanzar no encontraba ninguna flecha amarilla, me di cuenta del error, di media vuelta y otra vez el Perro. Menos mal que estaba entretenido y pasé sin ninguna dificultad. Al pasar por el monolito de señalización y coger el camino correcto pensé: “Recuerda Julio: monolito a la izquierda, camino a la derecha”.

Transitando por esos parajes disfrutaba de la naturaleza, del silencio, de los sonidos de los pájaros, de la esencia del monte. Me sentí plenamente integrado en el paisaje. Empezarón a surgir recuerdos de mi niñez, cuando mi abuelo me llevaba por esos campos de mi pueblo, “La Luisiana”.


El camino se puso más pesado y una piedra en la llanta trasera me hizo despertar. Al detenerme observé que la rueda estaba muy floja, había pinchado. Mi primer pinchazo. Al comprobar que la fuga de aire era mínima decidí no cambiar la rueda hasta llegar a un pueblo. Cogí mi bombín y …-“¡¡¡Increíble!!!! ¿no me lo puedo creer?. ¡He comprado una bomba para válvula estrecha! (Cámara de Bicicleta de Carretera), no servía para mi Bici.(Que ingenuo e ignorante soy, las bombas ya vienen preparadas para que se puedan usar en los dos tipos de válvulas. Este detalle lo desconocía en ese momento). Se acabó el contemplar el paisaje, me quedaban más de diez kilómetros hasta llegar a Alcuescar allí buscaría un taller de bicicletas para comprar una bomba y arreglar el pinchazo. Reanudé la marcha con rapidez, mi intención era avanzar todo lo posible con la bicicleta y el resto hacerlo andando hasta el pueblo. Cuando los “llantazos” eran cada vez más frecuentes me detengo ante un grupo de personas que estaban cogiendo setas por el monte para preguntar la distancia que quedaba hasta Alcuescar. Les comento el problema y me dan la solución: …-“ A un kilómetro se encuentran acampados un grupos de chicos que están haciendo la ruta con bicis…” Llego hasta ellos, me dejan un bombín para inflar la rueda solucionando el problema de forma temporal. En Alcuescar tengo que buscar un taller para arregla definitivamente el pinchazo. Me despido dando las gracias y reanudo la marcha mucho más tranquilo. Entro en una zona del camino muy tortuosa con muchas piedras, avanzo muy despacio con el plato más pequeño pero con las calas trabadas. En un suspiro la rueda delantera se queda clavada entre tanta piedra no me da tiempo de quitar los pies de las calas y… julio se va para el suelo. Primera caída sin consecuencias. ¡Uf!! ¡¡Vaya día que llevo!!! Sin desayunar, la rueda pinchada y ahora caída. Estas son “las cosas del Camino”. Por fín llego a Alcuescar, me salgo de la ruta para adentrarme en el pueblo en busca de un bar para desayunar un buen vaso de leche con cola cao y una enorme tostada con Cachuela. Repuse fuerzas, pregunté por un taller para arreglar el pinchazo, cuando lo encuentro ¡estaba cerrado!. Compruebo la rueda trasera y decido continuar hasta el siguiente pueblo: “Casas de D. Antonio”. Buscando la ruta señalizada con las flechas amarillas me vuelvo a equivocar de camino. Termino en una carretera comarcal con muy poco transito. Avanzo unos cinco kilómetros ya con la sensación de estar perdido hasta que me encuentro a un labrador trabajando en su huerta, le pregunto por Casas de San Antonio y , me indica que la carretera me lleva al pueblo de Albalá y desde allí a Casas de San Antonio.



Menuda vuelta he tenido que dar más de 20 kilómetros. En Casas, la rueda está ya en lo mínimo de presión como no encuentre un bombín tengo que hacer el resto andando. Tampoco hay un taller de reparaciones de bicicletas. A un vecino del pueblo le pido ayuda y éste me soluciona el problema dejándome la bomba de aire que dispone en su coche. Respiro y pienso que por lo menos tengo para otra hora de camino. Al salir del pueblo me vuelvo a encontrar a los chicos de Getafe que estaban acampados por la mañana, me detengo con ellos para charlar sobre las incidencias del camino, decido cambiar la cámara de la rueda y arreglar el pinchazo. Los chicos me dejan su bombín y el kit de parche. ¡¡¡Uf!!!! ¡¡menos mal!!! Arreglado el problema, me despido de ellos dándoles las gracias y nuevamente me incorporo a la ruta señalizada en dirección a Aldea del Cano, Valdesalor y Cáceres.

Por el camino paso por varios puentes Romanos y varios milenarios. Vuelvo a disfrutar de la naturaleza hasta la llegada a Valdesalor sobre las tres de la tarde.



Con un calor agobiante y un hambre tremendo encuentro un restaurante al lado de una gasolinera con un menú bastante asequible. Me guardan la bicicleta en un almacén y con toda tranquilidad me dispongo a saborear una buena ensalada, un Secreto ibérico (Carne de Cerdo Ibérico) y una suculenta tarta de chocolate. Después de descansar una hora reanudo la marcha hasta Cáceres con un calor sofocante y con el Puerto de las Camellas esperando.



La comida me ha sentado estupendamente, me siento con fuerzas y ganas de pedalear. La subida al Puerto la hice con tranquilidad y sin ningún problema. Al final del ascenso ya se ve Cáceres a lo lejos.



Un camino muy llano y en buen estado me deja en la ciudad. Callejeando me interno en el Centro hasta llegar a una gran Alameda donde me espera Isabel para llevarme de vuelta en coche hasta El Carrascalejo.